martes, 29 de diciembre de 2009

Adiós 2009

Antes de inaugurar una carpeta titulada Fotos 2010 en el ordenador, antes de colgar el nuevo calendario anual, antes de ver que TVE suprime los anuncios, y antes de pensar cuáles van a ser las promesas que voy a cumplir el año que llega, he decidido acabar el 2009 con una buena acción. Donando sangre.

Me levanto, desayuno y me dirijo al hospital. No hay nadie esperando. Relleno el formulario y me miden la tensión arterial. Resultado: demasiado baja. Me recomiendan regresar más tarde.

Después de un reencuentro con las patas, después de comer en un italiano con expresso de postre, y después de organizar un viaje a Pirineos, el subidón creo que ha puesto mi tensión a punto.

Vuelvo a la clínica y, una vez más, completo la hoja con mis datos pero ahora mucho más rápido que esta mañana. Hay 3 personas y yo acabo la primera. Estiro el brazo y, ¡SÍ! me dejan pasar a camilla. Allí me siento con una coca cola en mano derecha mientras la izquierda aprieta la pelota de gomaespuma. No han pasado más de dos minutos cuando la máquina empieza a hacer bip bip. El hombre me recoloca la aguja que está clavada en brazo y me dice que no deje de abrir y cerrar el puño. La máquina que hace bip, sigue haciendo bip bip bip. Mi brazo se empieza a dormir y mi cuerpo a flaquear. Hemos pillado una vena muy finita y no sale bien, me dicen. ¿Probamos con el otro brazo? Pregunto. Aunque en el fondo hoy ya no quiero seguir intentándolo. No, no te quedes, me aconsejan, ven la próxima semana.

La enfermera me desengancha, me quita el tubo. Luego, no cierra bien la bolsa con la (poca) sangre que contiene y se le cae al suelo. Con unas servilletas la recoge a medias para ir rápidamente a atender al señor de al lado que entre tanto ha acabado de donar sin ninguna dificultad.

Termino mi bebida y me voy mirando de reojo esa lamentable imagen. Mi sangre esparcida por las baldosas blancas.

Adiós 2009. En el 2010 ni una gota desperdiciada.

viernes, 18 de diciembre de 2009

jueves, 17 de diciembre de 2009

Primera gran nevada

Primera gran nevada del invierno 2009 en Bruxelles City. Caos en la ciudad y semáforo anunciando que se acerca la mujer de rojo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Un crucifijo, un spray urticante a la guindilla y un puzón de plástico

Eso es lo que llevaba preparado el agresor de Berlusconi en su bolsillo por si fallaba la mini catedral de Milán que le estampó en la cara ayer por la noche. Y, debido a la asombrosa puntería del atacante, llevo todo el día tragándome esas desagradables imágenes ensangrentadas que la BBC difunde en bucle.

El sábado estuve en la exposición Still Life (en el Bozar, Bruselas) e hice esta foto de un poster con un montón de objetos de toda clase. Le diría al señor Berlus que tuviera cuidado porque todos ellos caben en un bolsillo. Incluso el puño.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Guau

Tienen clase y ellas lo saben. Las mujeres de Amberes se pasean por la zona de compras De Keyserlei con sus faldas, botas altas y sus cuerpos larguísimos. Viven en esta capital de la moda que cuenta con el Instituto de Moda de Flandes (FFI), La Real Academia de Bellas Artes, el Museo de la Moda (MoMu) y una librería especializada en el mundo de la confección.

También ellos tienen estilo aunque no lo saben. Los perros visten bien y caro. Se les ve meneando el rabo que sale por el agujero de su conjunto que, en caso de estar diseñado para mí, proporcionalmente me costaría 1000 euros. Un caprichín.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Departures

Sin ánimo de desvelar absolutamente nada, recomiendo completamente esta preciosidad, oscarizada mejor película extranjera 2009, que me dejó ayer en el siguiente estado: lágrimas en los ojos (y en las mangas de mi chaqueta), mi corazón en un puño y mi estómago en el otro. Claro, que a ello influyó la decisión que había tomado minutos antes de llegar al cine mientras atravesaba, precisamente, el barrio africano o Matongué. Y tiene mucho que ver con eso. Con departures...

domingo, 29 de noviembre de 2009

Un año más

Mi cámara de fotos, que viaja más que yo, está contoneándose en estos momentos por la Quinta Avenida de Nueva York. Así que aún tengo que esperar un día para ver qué trae dentro de sí y para poder fotografiar el ambiente navideño en este lado del Atlántico.

Un año más los mercadillos, los marchés de Noël, se han hecho con las plazas de Bruselas. El decorado ya está completo: tenderetes de vino caliente, pista de patinaje sobre hielo, coches de caballos que podrían haberse escapado del carrusel timburtiense, luces blancas, antorchas al rojo vivo y nieve ficticia.

Anochece temprano y huelen acogedoras las chimeneas que, como me comentaban hace unos días, parecen estar desordenadas en los tejados. Es como si una mano desde el cielo las hubiera metido en un salero, las hubiera espolvoreado desde arriba, y donde cayeron, allí se han quedado.

Y yo me quedo ahora con la despedida de un locutor de radio extremadamente cariñoso que a las 15 horas concluía su programa con: besos, mimos, carantoñas y achuchones múltiples.

sábado, 28 de noviembre de 2009

La mejor elección

La verdad es que qué suerte tengo, pienso, de haber nacido en un contexto en el que prácticamente puedo elegir qué hacer en cada momento, dónde, cuándo, para qué y por qué.

Lo difícil es tomar una decisión porque cada día, cada instante, está lleno de tentaciones como, por ejemplo, los cereales que voy a comprar para merendar.
Después de una hora mirando la balda del supermercado me he decidido por los que parecían más ricos, con muesli, chocolate y (dentro de una estrella dorada) ¡AHORA CON MÁS MIEL!

Luego en casa, he sacado mi taza favorita, me he puesto la leche y, no sé por qué, me ha venido a la mente aquella frase de mi hermano pequeño que un día mirando su sopa con miedo de sacar la cuchara del plato preguntó: "¿Si saco los fideos se mueren?"

A continuación, mientras saboreaba mis cucharadas, he mirado los dibujos de la caja de muesli. En la parte de detrás aparecían fotos de muchos tipos de cereales, nuevas recetas, cada cual con mejor pinta que la anterior. Y me he dicho que al final los míos eran los peores de toda la gama ofertada.

La próxima vez que baje a la compra seguro que pierdo la tarde entera para ver con cuáles me quedo, y pensaré que me hubiera gustado nacer hace quinientos mil años cuando el hombre (que era muy hombre y un poco mono) no sufría la publicidad engañosa: todos los días comía bayas y cenaba mamut.

White Rabbits

Como siempre, la música me saca del cascarón y hace resurgir la yo que más me gusta de todas. La que está en su salsa bailando entre los arcos de la sala subterránea del Botanique.

Anoche se encargaron de ello unos norteamericanos, los White Rabbits, quienes, al preguntarles más tarde de dónde eran, no me dieron el nombre de su estado o ciudad sino que contestaron directamente "Venimos de Brooklyn". Lo cual me hizo pensar que si yo estuviera a 6000 kilómetros de mi casa y me preguntaran de dónde soy, no creo que dijera con acento chulesco madrileño: soy de Chamberí.

En cualquier caso, enorme la percusión. Dinamita. Buenísima. Voces muy agradables. Y, en general, una sorpresa este plan improvisado de indies-rockeros que aunque acabaron sudando a chorros sus camisas de cuadros (en un lugar donde hacía fresco), nos dejaron con la insistencia de "otraaaaaaaaaa, otraaaaaaa" en los labios.

Añadir que, durante el llamado síndrome del escenario, nos quedamos con la duda de si eran palomas o gavilanes. O, simplemente, conejos blancos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Cuando sobra el abrigo en noviembre (y personas en el mundo)

De repente no hace falta ponerse la chaqueta. El sol nos tuesta en la parrilla; en el muro rojo de la Casa del Té chino. Al mismo tiempo el fotógrafo nos dice: ¡Quietas, no os mováis! Y nos corta la cabeza...
.
China registra más penas de muerte al año que el resto de países del mundo juntos (según el informe Condenas a muerte y ejecuciones en 2008 de Amnistía Internacional).

martes, 24 de noviembre de 2009

Tener tiempo

Me comentaba un amigo los beneficios de ir en velero por el simple placer de navegar. Decía yo: A mí el alta mar no me gusta. Me agobia pensar que no hay orilla donde agarrarme en caso de necesidad. Ver nada más que agua me ahoga.
Todo eso pensaba. Todo eran conjeturas porque ese sentimiento solo lo he tenido desde el cielo dentro de un avión.

Mientras hablábamos de las tareas diarias con que puedes llenar las horas en un barquito, además de mantenerlo y guiarlo, me iba convenciendo de que no es tan mala idea eso de ser marinero ocasional. Hacer un paréntesis en la vida para, de repente, tener tiempo. Un montón de tiempo para... No sé. Voy a hacer una lista de paras que me lleve conmigo el día que zarpe.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Excusas

Gracias al francés he podido enterarme esta mañana de un aviso importantísimo. Crucial. De vida o muerte. Hace tanto viento que, por riesgo de desplome de árboles, han aconsejado no pasar (y menos pasear) por los parques. Así que me ha tocado dar un rodeo al que cruzo todas las mañanas y alargar, por tanto, mi camino. Qué buena excusa para justificar un retraso! Es que hacía viento...

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ante la crisis, tijeretazo

Ayer decidí hacer algo que recomiendan llevar a cabo cada varios meses: me corté la melena. Luego la doné a una ONG española porque por lo visto muchos se están quedando calvos por todo lo que les está cayendo encima. Un poquito de corrupción por el centro, otro poco más por la costa, una fuerte dosis de gripe mediática, un paro que justifica la frase de mis paps: Hija, no vuelvas todavía a España, etc, etc, etc. Y digo yo, al menos abridme la frontera en diciembre. Voy a ser tan comedida como los niños. Este año no van a escribir una carta a los Reyes Magos. Van a escribir un post-it.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Me gustas imperfecto

Dos Perus en Bélgica

¿Qué hacen dos Perus en Bélgica?

Merendar gofres con helado

Darme abrazos

Comprar pilas gastadas

Preguntar cómo se abre la puerta del autobús

Pasear mucho y ver escaparates de fuentes de chocolate

Enseñarme que el sol es malo ya que produce mutaciones y, por tanto, personas mutantes

Contarme que los vampiros existen (y mostrarme los colmillos a continuación)

Acabar cajitas de frites y debatir sobre su éxito en Madrid

Hacerse fotos con el cono gigante, entretenerse, perder el tren y no importarles

Escribir gotas-notas

Probar speculoos (¡sí que llevan jengibre!) y engancharse al vicio

Reírse y reírse y reírse y reírme

Y dejar un hueco y mucho silencio en mi habitación. ¿Quién se apunta a llenarlo?

jueves, 5 de noviembre de 2009

Una noche a sangre fría

A veces los sueños pueden parecer realidad o películas basadas en sueños basados en hechos reales. He aquí mi nochecita.
Me encuentro con mi padre en una isla Canaria (no se especifica cuál) huyendo de maleantes. Tengo mucho miedo pero una parte de mí sabe que es solo un sueño; eso me ayuda a tranquilizarme. Nos escondemos en una casa enorme abandonada con madera crujiente como crispis. Está llena de gente. Es muy agobiante porque aunque dicen que no nos van a delatar es imposible confiar en tantos ojos (y tantas bocas que pueden irse de la lengua).
No sé cómo ni por qué, salimos de ahí y seguimos deambulando por el campo donde nos cargamos a dos tipos. Dos hombres malos pero que muy malos. Son forasteros e iban armados.
Tenemos más enfrentamientos y huímos para refugiarnos en un lejano lugar y para cambiar de vida radicalmente. Emprendemos el camino para pararnos... dos horas después: ¿¿Ya?? ¿No nos vamos más lejos?
Llegamos a otra isla muy rocosa (sin pasar ni por encima ni por debajo del agua) donde tenemos una casita al lado de la carretera, algo que no me gusta un pelo. Tiene dos pisos y es moderna y acogedora. Así que, padre e hija, con varias muertes a nuestras espaldas, empezamos una nueva vida. Sin embargo, al llegar he visto en el pueblo demasiadas caras conocidas y me parece que nuestro refugio es una cutrez de escondite.
Supongo que hoy soñaré la segunda parte. Fijo que nos descubren.
(Me da miedo: esta noche no duermo).

domingo, 1 de noviembre de 2009

sábado, 31 de octubre de 2009

Zapatero y mis zapatos

Ayer se volvieron a encontrar nuestros representantes de gobierno aquí en Bruselas, para algunos la capital de Europa. Para otros, que incluso la elevan un peldaño, el corazón de la Unión Europea. ¿Y qué pasa si el corazón no palpita? Porque ayer palpitó poco... Pues para conocer los porqués ya trabajamos los medios de comunicación: todo está publicado y emitido. (En la sala de prensa española se aprovechó la presencia del presidente para interpelarle, como de costumbre, sobre política nacional).
Sin embargo, lo que me pasó a mí solo lo sé yo. Bueno, yo y el chico de Tele 5 que me llamó de Madrid. Y su jefa. Y, Sonia, mi periodista. Sí, un día más, hice de su productora.

Ocurrió rápido.
Recibo una llamada de Madrid.
Menganito: Hola soy Menganito de Tele 5. Estamos listos.
Yo: Perdona, ¿qué dices?
Menganito: Son las dos menos un minuto y estamos listos para recibir el envío.
Yo: ¿¿Qué envío??
Menganito: El de las dos.
Yo: ¿Seguro? Sonia no me ha confirmado nada. Espera, que cuelgo y subo a preguntarla.

Sonia: sí, sí, claro, el envío de las dos.
Yo: no lo podemos posponer ,¿no?
Sonia: no, corre porque hay que hacerlo ya.

No corrí. Volé. Volé gracias a los zapatos mágicos que me había regalado mi (hada) madrina. Del nivel cero bajé al menos dos. Entré en nuestro cuartito de montaje. Rebobiné una cinta. Mierda, esta no es. Cogí otra: ¡Guay! Subí corriendo, perdón, volando.
Me llama la jefa de Menganito (que por el hecho de ser jefa, es mucho más borde):
Jefa de Menganito: me estoy comiendo el envío.
Yo: llego enseguida.

Atravieso el hall de entrada del Consejo lleno de mesas donde están todos los periodistas. Salgo a la calle donde está aparcado el camión satélite. Meto la cinta. Llamo a Tele 5.
Yo: ok, ya estoy lista. Lanzo.
Doy a play.
Yo: ¿Os llega bien? ¿Que suba el sonido?
Dirigiéndome a los técnicos del camión (en inglés, que son flamencos): un poco más alto el audio dos.

Cinco minutos más tarde:
Menganito: Ok, recibido todo bien. Muchas gracias.

Y todo porque la información no había circulado. O lo había hecho sin pararse en una persona clave: yo.

El episodio acabó bien pero cuando hay prisas las cosas que pueden fallar se multiplican porque no hay tiempo disponible para solucionarlas. ¿Qué podría haber ido mal? Que no hubiera encontrado la cinta, que se hubiera caído por un agujero negro, que me hubiera torcido el tobillo y tuviera que haber ido arrastras con los brazos cual herido en combate, que la puerta de salida se hubiera atascado, que en la calle me hubiera bloqueado un desfile de carnaval (o Halloween, más propio de estas fechas) o que me hubiera secuestrado un marciano y no hubiera tenido tiempo para convencerle de abducirme otro día (negociar con cabezotas es dificilísimo).

domingo, 25 de octubre de 2009

Vida de cabaret


Una hora y veintidós minutos de tren me separan de París. Aprovecho ese tiempo para prepararme lo que voy a decir cuando llame al telefonillo del Moulin Rouge. Da igual. Diga lo que diga, me invitarán a entrar en el mundo del cabaret. Saltaré en un cuadro de Toulouse Lautrec: ¡alehop!

lunes, 19 de octubre de 2009

Eiffel, prêt-à-porter

Cuando el ingeniero francés Alexandre Gustave Eiffel ideó la famosa torre que lleva su nombre, pensó hasta en los más insospechados detalles. En ella dió rienda suelta a su carrera fustrada de diseñador de telas. Así, cualquiera que sube al último piso queda estampado con el sello del artista. Mis medias azules me lo han contado.

Una cara de París

La ciudad del amor, dicen que es París. Yo he conocido además su lado coloso-monumental. En cualquier caso, lo que fue Lutecia, tiene muchas otras caras. He aquí algunas:








viernes, 16 de octubre de 2009

Courts Mais Trash

Esta es la historia de un día en el que comí con una amiga y con quien me morí de risa porque nos salían todos los refranes al revés. Pero no me morí de verdad; es solo un decir. Así que, muy viva, me salté el gimnasio previsto por la tarde y por la noche fui a ver Courts Mais Trash, un juego de palabras que da nombre a un peculiar festival de cortos.

Esta es también la historia de una noche en la que según avanzaban las horas, me di cuenta de que todos deberíamos nacer con derecho a dar rienda suelta a nuestras locuras, o, al menos, a una parte de ellas. Eso fue cuando vi a un tío completamente desnudo en la calle en pleno tormentón… Pero ya llegaremos a esa parte.

En el certamen proyectaron alrededor de quince cortos, algunos de ellos de animación. Fueron los más rallantes, oscuros, perversamente angustiosos y desagradables que haya visto jamás. El desmayo de una chica prueba que no fui la única que se tapó los ojos con las manos (dejando los dedos entreabiertos) en varias ocasiones.

He aquí algunos ejemplos:

- Un minero se pierde en una mina mientras en la superficie la ciudad se desmorona. Abajo, el hombre va encontrando cadáveres humanos, se alimenta de insectos, bebe el agua que se filtra por las rocas (cortando el proceso de formación de millones de años de estalactitas), y se vuelve loco loquísimo.
- Un tipo queda encerrado en una habitación. Una de las paredes es la cámara, es decir, el espectador. No hay puerta. Excavando el suelo encuentra un lápiz con el que dibuja un paisaje. Se va paseando por el sendero pero en realidad sigue sin poder escapar.
- Son los años 80 y una mujer ha alquilado una casa encantada. Llega una bruja para limpiar de fantasmas el lugar y durante el ritual se pone a vomitar. La cámara se recrea horas (años) en el mismo plano.
- Wendy está dando a luz un bebé. El parto es repugnante. Primero riega a todos con sangre que salpica cual champán de botella descorchada por un ciclista y al final dispara una placenta de proporciones desmesuradas. Peter Pan que, como yo, presencia el nacimiento, descubre que el bebé tiene garfio en vez de mano…
- Una mujer obsesionada con cuentos de princesas se empeña en llevar zapatos de tacón de talla minúscula. Como no le valen tiene que amputarse los dedos de los pies con motosierra. Pero tampoco le caben de ancho, así que se hace un estropicio asqueroso cuando decide deshacerse de la carne que le “sobra” de los lados. Lo hace con un cuchillo mal afilado. Más que cortar, desgarra.

Cuando por fin se acabó, di un aplauso y un adiós. Necesitaba aire. Lo encontré en la salida acompañado de lluvia que caía rápida y con mucha fuerza. Por suerte teníamos el paraguas negro de lunares por el que, por cierto, pasaron un par de conocidos que se refugiaron un rato, soltaron un discurso y siguieron su camino.

Ya llegando a casa, nos cruzamos con un señor que había decidido disfrutar del sol húmedo de este país haciendo nudismo en la acera. Yo nunca he estado desnuda bajo la lluvia, pensé. Todavía.

martes, 13 de octubre de 2009

Por fin termina el día

Por fín, por fín, por fín. Por fín termina este día martes y 13 de mala suerte. Nada concreto. Solo malas vibraciones.

domingo, 11 de octubre de 2009

Un lunes con Ojos de Brujo

El lunes 5 de octubre pasaron por la sala AB (Ancienne Belgique) Ojos de Brujo. Después de bastante tiempo sin hacerlo, di rienda suelta a mi pasión por el baile. De mi boca salieron olés. De mis pies, fuego.

domingo, 4 de octubre de 2009

Noche Negra Nuit Blanche

Una nube bajó a la ciudad en una noche blanca como la nube.

martes, 29 de septiembre de 2009

Noche Blanca Noche Negra


Mi primera Noche Blanca. Madrid 2007.
Este finde repito. Bruselas 2009.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Empatía

He visto una pecera rota tirada en la calle y he sentido que me asfixiaba.
Mamá, ¿alguna vez fui pez?

jueves, 24 de septiembre de 2009

Una onda, un placer

Es un placer:
Llegar a casa con el sentimiento de haber estado, micro en mano y cámara detrás, en cierta manifestación y haber sido testigo de la Historia.
Hacerme un café con leche en taza grande.
Ir a mi habitación, encender el ordenador, sintonizar (¿googlelizar?) Radio 3 y encontrarme con una sorpresa, un regalo inesperado de programa. ¿Qué? Como Lo Oyes.
Escuchar a un invitado, rico Limoncello, que, como un amigo que va sacando discos a los que aliña con anécdotas en el salón de su casa, me ha entretenido, enseñado, arpegiado y, paulatinamente, se ha ganado toda mi atención.
Salir a la calle con mi sonrisa habitual, pero mucho más grande.
Vivir la radio.

domingo, 20 de septiembre de 2009

"Made in" un no lugar


Hoy era el día sin coches (aunque para mí todos los días son día sin coche); día de poner a punto la bici y llevarla de paseo. ¡Oh decepción! Montar por el centro era más peligroso que de costumbre por la cantidad de peatones y niños que había intentando controlar su patinete. Niños locos, niños sin miedo, de goma y sin frenos que no dudan en lanzarse cuesta abajo sin medir consecuencias.



¿Plan B? Irnos a la tranquilidad de las afueras, a un bosque, y meternos por senderos que atraviesan lagos y árboles rascacielo. Desde allí hemos llegado al Versalles Belga, los jardines del Museo Africano, deteniéndonos solo para “¡Ey! foto, foto” y para colocar mi cadena que se ha salido hasta tres veces. Al hacerlo yo la última vez y acercarme a las ruedas, me he dicho: en caso de devolución de las mismas, me va a tocar hacer un largo viaje… a través del tiempo. Las cubiertas son Made in Yugoslavia.

sábado, 19 de septiembre de 2009

¡Estos polacos!

La agenda apretada de hoy sábado pensé contrarrestarla ayer con una noche sin grandes planes más que una quedada luso-española por el barrio. Esa idea se vio truncada, una vez más, por el afán de no parar. De no parar de colgar la palabra festival por todas partes de la ciudad. Esta vez, festiwal (en polaco). ¿De qué? Claro, como puede ser cualquier cosa, nosotros nos hemos encontrado con una mezcla de... Bueno, antes una breve introducción.

Hemos bajado a la plaza para elegir dónde ir a tomar algo pero las circunstancias han elegido por nosotros. Esta compañía de teatro polaca había precintado una zona bastante amplia. En ella, unos bafles enormes atraían (o espantaban) a los paseantes con música de circo. Como si fuéramos niños pequeños tirando de la manga de papá para que nos invite a verlo, nos hemos convencido mutuamente. Nos hemos mirado unos a otros y un asentimiento de cabeza con levantamiento de ceja y mirada a la derecha, ha bastado para entender que antes de sentarnos en el suelo había que pasar por el night shop para tener algo fresquito que beber en esta noche calurosa.
Ya instalados, los artistas nos han sorprendido con un montaje extrañísimo. Estrambótico. Rocambolesco. Un poco rockandrollesco también. Una veintena de actores iban entrando y saliendo al escenario con artefactos muy elaborados y presentando situaciones de todo tipo. Un hombre enfermo en pijama en una litera al que visten con traje de chaqueta y atan los zapatos a dolor. Curas y monjas nos rocían con agua bendita. Cuatro guardaespaldas mazados con traje de chaqueta tras una coreografía MTV se quedan en unos gayumbos que combinan pefectamente con su corbata. Maestras de colegio castigando a alumnos. Campesinos escupiendo zanahoria y tirándose harina por la cabeza. Seres gigantes haciendo movimientos endemoniados. Mujeres bailando el can-cán con música española de fondo. Y como clausura, han llenado todo de molinos en miniatura. Esto me huele a nuestro querido Don Quijote, pensaba yo. En cualquier caso, hilar una escena con otra ha sido prácticamente imposible.
Sin embargo estos espectáculos al aire libre, con fuego, colores, música y saltimbanquis no suelen dejarme indiferente. Me llevo varias ideas para cuando me tenga que encargar de la escenografía. O, simplemente, para entretenerme una tarde de domingo buscando la manera de construir un triciclo volador. O, mejor aún, creando algo más útil como un robot que se convierta en mi asistente. Ya lo tengo. Tendrá forma de coche y lo llamaré Kit.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Espía a tu vecinita

Estoy escribiendo un email cuando a mi derecha una muchacha empieza a desnudarse. Justo encima de ella un cartel provocándome: "Espía a tu vecinita".


Luego me pedía dejar mi teléfono pero, no gracias, yo estoy servida con el vecinote del edificio de enfrente. Le ha dado por exhibirse todas las noches. Y lo hace con un despliegue de medios que ni Broadway.


Deja la ventana del salón abierta, enciende luces estratégicamente para crear claroscuros, coloca espejos ovalados, pentagonales y de colores, conecta todos los altavoces del home cinema, elige la peli y comienza el espectáculo.


Y así, día tras día, el hombre seguirá intentando llamar la atención hasta que llegue el invierno gélido y se oirá: "¡Tápate desgraciao que te vas a acatarrar!".


Frigopoesía


martes, 15 de septiembre de 2009

El atropello

Son las cuatro de la tarde. Estoy en el cruce debajo de mi casa rodeada de adolescentes que han salido ya de clase. Todos esperamos a que nuestro semáforo se ponga verde cuando, de repente, una persona sale volando por los aires.

Dentro del coche culpable un señor bastante mayor, de ochenta y muchos, se ajusta las gafas. Debería haber frenado antes, pensará. Alargamiento del tiempo de reacción lo llaman en la autoescuela.

Fuera del coche, silencio absoluto. Durante varios segundos la calle se queda quieta y muda como esa dinámica de improvisación en teatro en la que la escena se congela para pasar a otra completamente diferente. Hoy también se ha pasado a la acción pero, desgraciadamente, esto no es ficción, es la vida misma, y el escenario no cambia.

Enseguida acuden varias personas a atender al que está tirado en la carretera. Entre el corrillo que se ha formado, hay una niña en el suelo llorando.

Decido subir a casa. Somos demasiadas personas mironas que estorbamos. Al alejarme veo llegar a la policía y desde mi ventana, oigo la ambulancia.

Todo por un despiste. De un señor de ochenta años. Al volante.
En Bélgica no hace falta pasar ningún tipo de control psicotécnico para renovar el carné de conducir.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Mons

Mons, esa ciudad valona que nos recibe con la puerta entrecerrada y nos despide con dolor de barriga.

La Melanie Griffith de la oficina de turismo se esconde detrás del mostrador. Le ha tocado hacer guardia el domingo y no quiere trabajar. A nuestras preguntas enteras obtenemos respuestas a medias y una guía “donde viene todo”.

Con nuestra ilusión de excursionistas improvisamos una visita: Colegiata de Sainte Waudru, atalaya, ayuntamiento medieval y Casa de la Prensa o Casa Española. Me han dicho que hay acariciar la cabeza del mono de la suerte. Buscada, encontrada y toqueteada queda. Y que hay que comer las patatas fritas de Willy. ¡Un cucurucho con salsa Brazil, por favor! (¿Deberíamos acariciarle la calva a Willy también?)

Antes de irnos, nos sentamos junto al buzón rojo. Saboreamos los bichitos que bucean en las copas de cerveza refermentada mientas miramos a los niños jugar en la fuente de la plaza. Me entra un escalofrío. Se está acabando el verano.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Dentro de la novela: Jota

Jota se despertó contenta de ver que estaba tumbada en su cama. Había soñado que tenía que representar el personaje de Blancanieves, que quedaba una hora para la función y que no tenía ni idea del papel. Su única escapatoria había sido despertar o encontrar un guión. Se había alejado lo máximo posible de la casa-teatro donde todo el mundo la esperaba y se había escondido en el pequeño cyber de la estación de autobuses. Allí intentó buscar la pieza para imprimirla y memorizarla inmediatamente.

La conexión a internet era pésima. En ese estado de estrés la había encontrado su padre:
- ¿Qué haces aquí metida?
- Escuchar música…
La música del incómodo sueño coincidió con el despertador. Aliviada, se levantó de la cama de un salto. Y acompañando a la melodía, una mañana más, estaba el ruido insoportable de los operarios del ascensor. ¿Cuándo acaban las reformas? ¡Hoy! Jota sonrió. Después de varias semanas ya se había acostumbrado al hombrecín simpático y bigotudo y a su compañero más joven, más serio y también más servicial.

Dejó la leche calentándose y el pan tostándose y se dio una ducha salpicando todo el suelo de agua. Era inevitable. Mientras hacía la automática actividad de pasar la fregona pensó que al final se iba a ir de esa casa sin haber conseguido poner las cortinas.

Con la espuma en el pelo aún goteando, engulló el desayuno, se puso los leggins negros, sus botas altas y el vestido que le habían traído los Reyes Magos. Eligió el bolso africano al que había cosido, orgullosa, la cremallera. Metió el móvil cargado de batería y con suficiente crédito, llaves, cartera, tiquet de bus (desde la última multa, siempre pagaba), cuadernito, el neceser lleno de porsiacasos y dos caramelos de lima limón. Recogió su habitación y, antes de salir corriendo, se pintó la raya negra del ojo.
Bajó entonces hacia la Place Jourdan, pasó por la tienda del pakistaní acosador (Bonjour belle mademoiselle!) y en ocho minutos se reencontró con Eva y Hervé. Ella esperaba fumando frente a un enorme plato en el que solo quedaban cuatro hojas de lechuga y alguna rodaja de tomate. Entre sus pies vio que tenía la famosa funda negra. ¡La cámara!
-¿Vamos?
- Vamos.
Y ahí empezó todo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Millennium addiction

Me encuentro, al igual que una parte considerable de la población lectora, bajo los efectos de la señorita Salander y el periodista Mikael Blomkvist, de la trilogía Millennium. Por su culpa ayer no me dormí hasta bien entrada la noche después de ¡AY, LECHE! quemarme con el flexo ¡AYYY! dos veces.

Al día siguiente, madrugo, enciendo mi ordenador, abro mi hotmail y caigo en un test de personalidad que alguien había dejado en mi bandeja de entrada. Es curioso el recurrir a algo externo para conocernos a nosotros mismos...
A la pregunta: ¿Te sientes identificado con los protagonistas cuando ves una película? Contesto: sí, muy a menudo. De hecho, por muy inverosímil que pueda parecer la historia o por mucho que sus personajes sean seres tan extraños como los guaguanchitos y los filopátrifos, en muchas ocasiones lo que me atrae es precisamente eso. Encontrar similitudes que tocan mi propia vida y sacar ideas que puedo llevar a cabo en la práctica.

Eso me está pasando con los libros de Stieg Larsson. De algún modo, siento que podría estar dentro de ellos. Me paro a pensar en cuáles son las claves de una novela para conseguir crear ese efecto devorador del que la lee y me acuerdo de un artículo publicado en el periódico Le Soir. El escritor listaba los elementos que tenía que reunir una novela y cuáles debía obviar. Lo que ocurre en Millennium es que el autor ha creado una historia llena de personajes cuyas vidas se entrecruzan, coinciden, se separan y, en ocasiones, se vuelvan a encontrar. Va saltando de uno a otro y genera la necesidad de querer saber qué están haciendo ¡todos a la vez! Por eso las páginas del libro se van pasando a esa inusual velocidad.

Desde que terminé el primer libro tengo un pensamiento constante en mi cabeza: ¡Yo también quiero jugar! Quiero esperarles sentada en algún parque de Estocolmo y formar parte de sus tejemanejes. Lo veo como algo totalmente posible ya que viven en un contexto real del siglo XXI, en un país europeo que existe en los mapas, en el que vemos complejas relaciones interpersonales, injusticias sociales, escándalos públicos, violencia a todos los niveles, el papel de los medios de comunicación, el rol empresarial, la situación de la atención a la salud mental, etc. Siempre girando en torno un solo eje: la desigualdad entre géneros y abusos que de ella se derivan. Pura actualidad.

Sé que cuando me acerque al final voy a querer ralentizar la lectura para retrasar así mi despedida con los protagonistas. Me parece fuerte decirlo pero... voy a echarles de menos. Además, tengo la certeza de que no habrá más capítulos para ellos. Su creador murió justo después de acabar la trilogía.

domingo, 30 de agosto de 2009

Belgadas (I)

Existen las españoladas, las americanadas y también las belgadas. Una belgada es ir hasta un parque (en este caso Le Bois de la Cambre) en medio de un bosque cerrado al tráfico, llevarse la mesa con el mantel blanco de puntilla, el jarrón con flores y las copas, y tomarse un vino frente al lago de los cisnes como si uno estuviera en el salón de su casa.
Y sonreír a la fotógrafa.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cero – A + yo = donante

Empieza con un sonido como de arena agitándose dentro de una maraca fffffffffssssssssssssss o de transistor con antena rota. Luego solo veo blanco. Nada más. Por mucho que mire para ambos lados con los ojos enormes. A ese ruido incomodísimo que me deja sorda y a esa luz cegadora, les sigue una debilidad generalizada. Mi tensión cae por los suelos y detrás, plof, va mi cuerpo.
Eso me ha sucedido alguna vez cuando me he desmayado y creí que iba a repetirse hoy cuando he decidido proclamarme donante. Pero la misión ha salido existosa.
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Ha dicho la enfermera-vampiresa-sanguijuela con sonrisa convincente: “un pinchacito y luego no te enteras de nada: es coser y cantar”. He dicho yo: “Aquí tiene mi brazo lleno de venas. Elija la que prefiera (o la que tenga que preferir) y saldrá sangre española a borbotones (puag… ¡asco!) hasta llenar esa bolsita sedienta que veo que se acerca con la boca abierta”.
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¡Ah!Previamente he tenido que rellenar un cuestionario de unas 30 preguntas tipo:
Pregunta: ¿Te has vacunado recientemente?
Respuesta: No. No conscientemente.
Pregunta: ¿Has estado en Madagascar, Mauricio o en la Isla Reunión en los últimos 6 meses?
Respuesta: No, pero acepto invitaciones.
Pregunta: ¿Has mantenido relaciones sexuales con parejas múltiples?
Respuesta: ¿Todas a la vez? No, y respondo lo mismo que a la pregunta anterior.
Pregunta: ¿Has vivido en Inglaterra entre tal y tal año?
Respuesta: ¿Cuándo las vacas gritaban ¡No estoy locaaa!? Tampoco.
Pregunta: ¿Has padecido paludismo o malaria?
Respuesta: Creo, espero y cruzo los dedos por que así no sea.
Pregunta: ¿Has padecido enfermedades importantes?
Respuesta: Aquí tengo el dilema de la subjetividad porque claro, lo que yo considero importante en ese sentido, ¿lo es?
Pregunta: ¿Estás embarazada?
Respuesta: No. Aclaración personal: esa redondez que entalla mi camiseta es el estado natural de mi tripa en estas fechas de abundantes aperitivos antes de cada comida.
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Una vez superado el test me ha dicho la sanitaria: “Siéntate en esta camilla, sujeta esta pelota y presiona abriendo y cerrando el puño”. Así, mientras yo mantenía activo el bombeo, en la tele echaban Doctor House. En un principio he pensado que me iban a abandonar viendo esa serie con accidentes, operaciones que se complican y finales fatales de enfermedades nada comunes.
Luego, la chica se ha disculpado por la falta de delicadeza y, como hoy no había más donantes, ha venido a darme conversación.
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Ha empezado hablándome de la vida de las plaquetas y de la compatibilidad entre diferentes grupos sanguíneos, para pasar a comentarme lo fuertes que son las resacas (¿marítimas?) en toda la costa asturiana. Pregunta: ¿Por qué? Respuesta: Será que es verano.
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(Sucedió en la Clínica de la Concepción de Madrid el jueves 20 de agosto y se escribió en su cafetería con el boli obsequio en mano derecha y coca cola en mano izquierda).

jueves, 23 de julio de 2009

Como un cubo de Rubik

Como un cubo de Rubik que alguien consigue formar, en mi vida todo se va poniendo en su sitio. Y yo sigo creciendo entre sombras y claros en este popurrí de personas, lugares, mapas mudos, sueños (conscientes e inconscientes), palos (en ambas direcciones), ideas en carboncillo, marcapasos, violines y flautas traveseras, diálogos "Hola, ¿qué tal? Muy bien, ¿y tú? No tanto", olores a jabón lavanda y cáscara de naranja, y hasta fuegos artificiales reflejados en la fachada de un edificio de cristal.

martes, 21 de julio de 2009

Colores

El rosa de la ninfa y el azul de la casa del fondo.

El amarillo del aceite con vinagre y sal en un tarro de cristal.
El naranja de esta amapola (parece la foto anterior que ha tomado forma de flor...)
Me gustaría vivir en una caja de pinturas.

lunes, 29 de junio de 2009

Festival Couleur Café

¡Demostrado! En Bruxelles en ocasiones hace calor y puede incluso haber sequía durante 10 días consecutivos. Para comprobarlo ha vuelto desde Madrid la asidua a los festivales de verano. Si bien el año pasado se tragó el chaparrón y las costras de barro en el Wertcher, esta vez han sido chorros de sudor y toneladas de polvo lo que ha caracterizado su visita al recinto Tour & Taxis. Con ella hemos tenido (por las mañanas) al turista de Lavapiés y, directo desde Marsella, al pícolo cumpleañero.

El tiempo, por tanto, se ha portado muy bien en esta última edición del Couleur Café. ¿Y el resto de elementos? Más o menos, también.

El primer día.
Como todos los primeros días, tuvimos que esperar la cola de una hora para conseguir la pulserita que luego la gente deja pudrir en su muñeca de un año a otro.

Después, nada más pasar la puerta de entrada, con tal de no tirarlas a la basura, matamos en tiempo record las cervezas que habían sido pilladas in fraganti dentro de mi mochila. Culpa mía porque no me había preparado ninguna mentira y me pilló de sorpresa la pregunta que estaba claro que iba a caer: “¿Llevas bebidas dentro?” A lo que respondí, sin más: “Pues mira, sí”.

Atravesando el paseo con puestos de comida de diferentes países estaba la explanada con los tres escenarios. Y los que allí arriba tocaron pudieron ver, una vez más, que nuestros cuerpos no pararon de bailar ayudados por los energéticos bocadillos de lomo con tomate y las birras aguadas.

Entre otros, en este festival, tan étnico, familiar y carnavalesco, hemos visto a: la pareja de Mali Amadou y Mariam con sus gafas oscuras (no ven; son ciegos) recibiéndonos con La Réalité. Una chica, Ayo, muy dulce, muy bonita, muy tranquilita… Demasiado para lo que nos apetece en ese momento, por lo que nos limitamos a apuntar su nombre a la lista de próximas descargas de internet. Un Ben Harper con su habitual momento guitarra sobre rodillas (¡quién fuera esa guitarra!), algo más aburrido y decaído que otras ocasiones (quizás por faltarle sus Innocents Criminals). Keziah Jones, desconocido totalmente para nosotros, allí en el escenario Univers, descamisao y con sombrero. Y entre tanto, paseándose noche y día, había un grupo no numeroso de hombres haciendo una batucada mientras tres mujeres zancudas con trajes blancos y cucuruchos en la cabeza pululeaban a su alrededor.

El segundo día.
Ese día fue el de la banda The Skatalites, con muchas canas, a la que vimos a millones de kilómetros de distancia a las cinco de la tarde aún con el yassa poulet en digestión. Alpha Blondy con atuendo militar y un concierto cuyo único silencio fue el minuto dedicado a Michael Jackson...
Bibi Tanga, bajo la carpa Fiesta, nos fue preparando para uno de los mejores shows: el de Emir Kusturica con su disfraz de hombre alado y The No smoking Orchestra. Esa fue la noche en que los fuegos artificiales desearon un feliz cumpleaños al Couleur Café y mucho más feliz para el picolino.
Pero ahí no se acababa la música. Lo hacía con Magic System quien marcó el ritmo al trenecito que formamos de camino al bus nocturno.

El tercer y último día.
Gofre y avión para unos, cerveza y tercera jornada musical para nosotros. Antes de darnos el atracón final, visitamos la exposición que completa el festival. Estaba formada por una muestra de todos los carteles de años precedentes; una instalación con extravagantes aparatos para producir y deformar imagen o sonido; una esquina dedicada retratos, entre ellos, el de una mujer a punto de reducir a picadillo tres penes en una batidora; reminiscencias del ciclo de cine fantástico (que tuvo lugar un mes antes en el mismo centro cultural) como la reproducción de cadáveres de hadas y otros seres horribles; y otra serie de performances que nos tuvieron entretenidos bastante tiempo.

A eso de las siete nos zambullimos en el festival. Cesarea Evora, un placer de concierto de esta mujer quien tras su segundo tema mandó al saxofonista distraer al público para echarse ella un piti, más chula que un ocho, antes de retomar el micro. Asian Dub Foundation, subidón subideision; Terrakota, unos portugueses que me encantaron. Y al fin, con Bénabar, los franchutes de L´Effet Papillon, nos despedimos. ¡Esa noche nos tocaba dormir en cama!

jueves, 25 de junio de 2009

Por fin, l´été!

Se palpa. Se ve. Ya es verano. Fin de curso y vacaciones a la vista. Por las tardes, las terrazas se expanden hasta pisar el asfalto. Los trams, a rebosar, tienen que parar constantemente por la cantidad de gente que hay en la calle. No comprenden que un peatón belga solo puede deambular en sandalias unos pocos días al año.

Por las mañanas, las excursiones escolares. Los niños hacen filas con sus gorras blancas y chalecos fosforitos hasta los pies (look que será comentado dentro de unos años en sus perfiles facebook).

En general, sonrisas que caminan comiendo helados de nombres tipo Satélite o Super Bombón triplemente caramelizado.

De repente todo está en la calle mucho más visible que de costumbre. Menos ella. Ella es inquietante porque te ve a ti pero no viceversa. Ella es un cuerpo tapado completamente de negro o morado opaco que habla por teléfono y que lleva a sus niños de la mano. Que se baja del cochazo con su marido. Que espera delante de mí para comprar dos barras de pan normal y una integral…

miércoles, 24 de junio de 2009

Células madre

Es suficiente haber asistido a una reunión en la que se ha hablado de un reportaje sobre inseminación artificial ilegal y haber recibido un email que me comunica la operación con células madre a un familiar, para que en mi mente fusione ambas ideas, monte un pollo, añada y quite elementos, agite el contenido, y sueñe con un hombre malo malísimo que crea un ser humano a quien corta la cabeza, se la pone en forma de máscara para ocultar su identidad y pretende darme un susto sin saber que yo sé todo.

martes, 23 de junio de 2009

Hoje

Hoje se ha caido el mundo a mis pies. Ha sido esta mañana. Un mapa mundi al que no le da la gana quedarse en la pared donde yo quiero que se quede. ¿Será el momento de llevármelo a otra parte? ¿O que él me lleve a otro lugar?

Hoje he dudado si desayunar un bollo o no. Ha sido un poco más tarde cuando el traductor portugués, parodiando a empleados que mandan emails vendiendo pisos o bicicletas, ha enviado uno en el que ofrecía su napolitana de chocolate por setenta céntimos, precio de coste. Yo le he respondido que si le quitaba el chocolate me la dejaba por sesenta…

Hoje es hoy en portugués. Lo sé porque lo anterior se lo he escrito al colega en dicha lengua utilizando la traductora de google (“herramientas del idioma”) añadiendo que ni se molestara en corregirlo que eso tenía pinta de ser muy cutre y doloroso a la vista.
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Hoje, por la tarde, me he estrenado y he ido al gimnasio. He firmado, con la firma auténtica, un año de contrato. Aún no me lo creo. He entrado en la clase de bicicleta con música; spinning dicen que se llama. El hecho de ver todo chicos dentro me ha hecho pensar que eso iba a tener un nivel dificilísimo. Encima no he podido escoger la bici detrás de la columna para hacer trampas. Solo quedaba la que estaba enfrente de la monitora que me decía “pon la marcha más dura”. Uf, uf.

La mujer iba dando instrucciones. “Imaginaos que estáis en una montaña”. En mi cabeza, Navacerrada. Y subía la música: Because the night belongs to lovers. “Y ahora pensad que estáis en un velódromo y vais a adelantar a otro competidor”. Seguía la canción: Because the night belongs to love. En mi mente deambulaba otra idea: yo no adelanto a nadie más que con el pelotón estoy sobradísima.
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Y hoje, por la noche, me he sentido más orgullosa que la madre de Contador. Y cansada. Mucho.

Mañana, amanhã será otro día. (¡Eso espero!)

domingo, 21 de junio de 2009

Quince años tiene mi amor, le gusta tanto bailar el blues...


Quince años cumplió anoche El café Bizon y lo celebró con un chute de blues cuya autoría no tiene un solo nombre ya que parte de la soirée consistió en una sesión de jam por la que pasaron los habituales de los lunes. Artistas experimentados que allí, desde la tarima, demostraron cómo deleitar a un público variopinto que iba aumentando según avanzaba la noche.

A la guitarra, a la batería eléctrica, al bajo y al pianista inicial se añadieron nuevas voces, un teclado a cuatro manos y una armónica. Los instrumentos se pasaban de unos a otros. Se calló un instante el bajo y se duplicaron las guitarras. Desapareció la armónica y las palmas acompasadas de los presentes encontraron su lugar en esa improvisación de medianoche. La única que no paró de moverse fue la chica que bailaba descalza con su cuerpo de goma. Incansable. Incombustible.


Al margen de la música, hay que sumar, de puertas afuera, las pompas de jabón que salían sin cesar para llamar la atención a los transeúntes. Y en el interior, las estrellas de papel plateado que bajaban dispersas impulsadas por un ventilador gigante. De repente, después de un petardazo desconcertante y un momento de oscuridad total, llegaron ¡los fuegos artificiales! Fue una segunda lluvia de estrellas. Algo bastante temerario por hacerse en un lugar tan reducido. Desacertado, también, por llevarse a cabo sobre nuestras cabezas y, entre ellas, la del enorme bisonte que de vez en cuando bufaba humo para agradecernos haber festejado con él sus quince años dando la nota.

martes, 16 de junio de 2009

Où est la main de l´homme sans tête *



* Es el título de una peli de Guillaume Malandrin.

viernes, 12 de junio de 2009

De tics, bonsáis y órganos liberados

Salgo del pozo. Allí arriba huele a césped. A calor. Mmmmmmmmmmmm. Aspiro hondo y comienzo a caminar. Voy a cruzar la calle cuando de repente un coche atraviesa el paso de cebra. El mismo que cruzo yo. Al mismo tiempo que yo. Y no pasa por delante ni por detrás, sino a través de mí. El susto me hace perder tiempo. No sé dónde voy pero sé que llego tarde y sigo andando. Me pierdo en una guardería de adultos pequeñitos. Hay ponis y bonsáis en el jardín. Me da tanta grima que decido irme escalando un muro que acaba de aparecer, no sin antes llevarme un trípode que tiene la siglas XYZ.


Oigo: ¡A por eseeeee! Ese ese soy yo. Echo a correr calle arriba y sale el sol que aunque ya estaba en escena ahora lo está más. Está mucho más cerca de la tierra y me abrasa la espalda. Ésta empieza a deshacerse en escamas de cristal que al caer hacen el mismo ruido que el crash de una bandeja de copas contra el suelo. Pierdo así mi espalda por lo que mis órganos quedan a la intemperie, fresquitos. Se ven libres y empiezan a escaparse desfilando. Excepto el último, un pulmón que en vez de irse con los demás, me da la mano y me dice, yo me quedo.


Nos ponemos a hablar del excelente invento llamado cremallera y de lo agotador que es mantener una conversación con alguien que tenga un tic consistente en guiñar el ojo derecho y arrugar la nariz cada nueve segundos.

Entramos en el salón de una casa y ahí están las hermanas Hurtado. Estoy pensando ¡qué pintan estas mujeres aquí! cuando alguien (o algo) llama a la puerta. Riiiiiiiiingggggggggggg. Una y otra vez. Insistentemente. Riiiiiiiiiiiingggggggg. Pero no es la puerta. Ese ring es mi despertador y esto, un sueño.


(Un saludo a todos quienes aguantan y han aguantado mis interminables sueños en el nesquick-café del desayuno).

lunes, 25 de mayo de 2009

viernes, 22 de mayo de 2009

Subject: Re: Sunday Drivers: ¿confirmados?

Para: infosonorama@artdetroya.net
Subject: Sunday Drivers: ¿confirmados?
Enviado: viernes, 22 de mayo de 2009 a las 11:53

Hola,¿podríais confirmarme que van los Sunday Drivers al Sonorama esta edición?
De ellos depende mucho que me anime o no a ir.
Muchas gracias y muchos saludos.

From:
infosonorama@artdetroya.net
Subject: Re: Sunday Drivers: ¿confirmados?
Date: Fri, 22 May 2009 12:02:57 +0200

Van

Para: infosonorama@artdetroya.net
Subject: Re: Sunday Drivers: ¿confirmados?
Enviado: viernes, 22 de mayo de 2009 12:59:35

Voy

Ser o no ser

El gato poeta de Philippe Geluck:



"Si voy andando y luego me paro, sigo siendo yo.
Una piedra que rueda, sigue siendo una piedra aunque no ruede más.
Solo el viento cuando no se mueve, deja de ser viento".

miércoles, 20 de mayo de 2009

La conquista de Grecia

Buenos días hablo con... ¿Yanis de Atenas? Hola, mira quería que comprobaras patatín patatán, bla, bla, bla, de este email que he recibido (...) Sí, sí, aquí Bruselas. Vale, te dejo mi teléfono. A ver: cero, cero, prefijo internacional más esto más lo otro (...) Muchas cifras, sí... ¿Que no es un número de teléfono? ¿Qué es entonces? ¿¡Un tren!?

¡Ja, ja, ja! Ocurrencias tan absurdas como esta, especialmente en un día tan largo que parecen tres juntos, se agradecen.

Me ha caído bien el griego graciosete.

martes, 19 de mayo de 2009

The Boat that Rocked

Ayer por la noche tarde (tan tarde que ya no era ayer sino hoy) me di cuenta de la importancia del cine in my life. Fue al salir de ver una película que, en español, totalmente desacertado, la han titulado Radio Encubierta. Pierde el doble sentido de su nombre original The Boat that Rocked.
El caso es que pasé un buen rato, escuché buena música (un Cat Stevens entre otros muchos) , formé parte de la tripulación del barco, volví a sentir el nudo en el estómago de estar en la pecera de una radio, me perdí un rato en el Mar del Norte y, como no sé navegar, al acabar el largometraje me fui a la deriva en el espacio y en el tiempo.
Me gustó mucho meterme en otras vidas y salir un rato de la mía, algo que consigue hacer a menudo la gran pantalla.

domingo, 17 de mayo de 2009

El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas

Ha tenido que venir la bailaora María Pagés y yo he tenido que ir a su espectáculo (decisión de último momento: "¿Te apuntas? Lo tienes al lado de casa y aún pagas precio joven") para conocer, de refilón, unos cantares de Antonio Machado acompañados de un imperceptible punteo de guitarra:
Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa. Adivínala. (V)
El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas;es ojo porque te ve. (I)
.
Sin esperarlo, ha sido uno de los momentos que más he disfrutado. Una melodía limpísima. Una voz muy clara, preciosa. He cerrado los ojos un instante y he pensado: La voz que oigo es voz porque me (en)canta.

viernes, 15 de mayo de 2009

M de Marcolini

Ayer me presentaron en persona al hombre más dulce de todo Bruselas. El icono del chocolate con esmoquin, la chocolatina elegante: Pierre Marcolini. Fue todo un placer (mutuo, aseguró él) conocerse. Y ¡raaaaaaca! Apretujón para la foto. Después de la presentación de sus nuevos chocolates de temporada verano 2009 a nuestra fotógrafa y a mí, nos invitó a probarlos: té verde con leche, chocolate negro con gusto a mantequilla con sal, flor de naranja...


Bueno, y ahora, ¿de qué hablo yo con este cacaoman? Acabé por preguntarle: "¿Para cuándo una tienda en Madrid? Allí ya tienes clientes". Es verdad. Como comenté una vez, desde que mandé una caja de chocolates al barrio de Chamberí, mínimo dos personas están deseando abonarse para recibir en su buzón una dosis mensual de esquisitez belga.

sábado, 9 de mayo de 2009

A falta de padre: ¡Sampedro!

Sampedro ha abierto las puertas. Las del cuarto de bicis que vende a precio de ganga. Aunque, todo hay que decirlo, es imposible encontrar la bicicleta perfecta, debido a la cantidad de manos que han usado su timbre, culos su sillín y pies sus pedales. Por eso hay que sopesar qué es lo que menos te importa que le falte o falle. En mi caso, una bici debe reunir al menos dos características: barra baja y tres marchas para poder subir (y no tener que hacerlo andando) las pendientes de la ciudad.

Sin embargo, mi visita a Sampedro no ha sido para comprar una bici sino para dejar en cuarentena la que heredé hace diez meses: ¿que qué la pasó? Que cuando fui por aquel entonces al punto de encuentro la pobre estaba maltratadísima. La habían dado por todas partes. No la pudieron robar porque el candado es de una calidad extra pero cortaron el cable del freno trasero, la quitaron los manguitos que cubren el manillar y se intentaron llevar la luz de dinamo que tanto me gusta. Eso por parte de los humanos. La lluvia se encargó de oxidar la cadena y la cerradura del super candado. El tiempo, de desinflar las ruedas.

Mañana la recuperaré sanada gracias a que ahora está en el taller de este asturiano, nuestro papi local. Gracias a que él se vino hasta mi casa en su coche rojo. A que trajo consigo un aceite engrasador y antioxidante. Gracias a que con eso consiguió que la llave girase (evitando la amputación de la cadena) y que la bici quedase libre del poste al que estaba amarrada, su prisión de las últimas semanas.

Menudo beso estridente le planté aquel día: ¡Gracias Sampedro!

martes, 5 de mayo de 2009

Tal cual

El maestro corregía en tinta roja con un bolígrafo azul.

Yo, a su lado, le miraba y escribía (esto) en azul con boli rojo.

El maestro era maestro porque tenía el jersey manchado de tiza, llevaba un maletín de piel marrón claro muy desgastado y hacía anotaciones con mucho cuidado, con dulzura incluso, en redacciones que guardaba en una carpeta titulada Grupo B. Quizás no escribía más rápido, o con menos tacto, a causa de la tirita que asfixiaba su dedo índice.

Cuando llegó al folio de una alumna que se llamaba como yo, subió de repente la mirada hacia mí, frunció el ceño y pasó a la siguiente página. Así de sencillo es pasar de página.

sábado, 25 de abril de 2009

Un bote, cosa de dos

¡AAAAAAAAAARRRRIBA CON ALEGRÍA! Son las 7.30 horas. Hace un sol de muerte. Pues dale, hoy me llevo ensalada para comer. Atún, maíz, lechuga, tomate, cebolla, pasas y espárragos.


Intento abrir el bote de espárragos. Está durísimo. Y no hay nadie en casa para ayudarme.


Reflexión del día: "Qué importante es vivir con alguien que sujete el bote de espárragos mientras tú giras la tapa para abrirlo".

jueves, 23 de abril de 2009

Periódico Le Soir del siglo... ¿XVIII?

El cuentista


Galicia y Portugal se han aliado y me han preparado un plan. Me han llevado de viaje a aquel lugar en el que mi abuela se sentaba en el borde de mi cama, me arropaba, metía las sábanas debajo del colchón bien apretadas y me contaba un cuento. Siempre le pedía el mismo.
Portugal y Galicia se han pedido una bebida. Yo también. Pero la mía tenía un cristal flotando dentro. Aun después de cambiarla he pasado toda la noche con la sensación de estar masticando cristalitos. Me ha dado por pensar que me cortan la lengua y me muero. ¿Se hacen transplantes de lengua?

miércoles, 22 de abril de 2009

Precio: 5 euros y una peineta



¿El precio de qué? Del Balkan Trafik que tuvo lugar en un punto clave bruxelloise: el Palacio de Bellas Artes o Bozar. Desde las 14 horas hasta la madrugá hubo películas, exposiciones, baile tradicional y conciertos de artistas procedentes de todos los países de los Balcanes. Los eventos se superponían en el programa y era difícil elegir. Fue en un momento de subidón con Slobodan Slijevic Orkestar cuando perdí la preciosa peineta que la mía mama me regaló por mi cumple. Tanta danza de vientre improvisada hice y tantos brincos di, que o salió volando o me la volaron (en francés voler= robar). Una lástima porque ese día iba yo entre princesa, con la peineta española, y faraona, con un collar egipcio. Va a ser que la realeza de diferente palo se repele.

lunes, 20 de abril de 2009

¡Viva Gran Canaria!

He ido a Gran Canaria cuatro días por decisión propia... e impulsada por la amenaza de una amiga que me decía que corría el riesgo de no me dijo qué, pero algo grave, chungo y serio en cualquier caso, si el siguiente vuelo que cogiera no fuera directo a su isla.
A pesar de decirme a mí misma que iba a descansar y a no hacer nada de nada (lo mínimo para no rozar la mala educación), después de tirarme en la playa con cara de absoluta felicidad durante 5 minutos en bikini (que era como estar desnuda teniendo en cuenta que los últimos 6 meses no me he quitado el abrigo), ya tenía curiosidad por probar el agua; por hacer una carrera hasta la boya; por ir a trepar las rocas al final del paseo marítimo y por ver las flores amarillas fosforitas que contrastaban radicalmente con la tierra negra. Mi curiosidad se vio satisfecha.

También lo hizo cuando quise comprobar eso que dicen de que la isla es como un continente en miniatura. En una hora (y muchas curvas) has subido del nivel del mar a los cerca de 2000 metros y has bajado de los 25ºC a los 10ºC. Y es que en el centro de Gran Canaria se alza una zona montañosa donde pueden verse curiosas formaciones volcánicas llamadas roques. Desde Tejeda pude ver el Roque Nublo pero me quedé sin las prometidas vistas del Teide allá a lo lejos en la vecina Tenerife debido a la densidad de las nubes.



Por cierto, nuestro ascenso en coche había sido, como en los viejos tiempos, dos personas delante y cuatro detrás. Y también, como antaño, nada más dejar Teror (un pueblo teroríficamente bonito) alguien gritó: "¡¡¡La guardia civil!!!". Y otro: "!!Niño, al suelo!!".


El tercer día fuimos al sur donde están el sol y el calor. "El sol, ese bien tan preciado", me digo mientras miro las fotos rememorando aquellos días. Y ahora viene a cuento la introducción de un cuento que me contaron ayer:
Érase que se era un señor con tanta riqueza que se compró el sol. Por cada minuto de su consumo, facturaba a la gente del planeta tierra. Así, las personas con dinero salían de día a la calle porque podían permitirse tomar el sol y estar morenas. Las personas con poco dinero no podían pagar las facturas del “solímetro” y estaban pálidas porque salían a la calle únicamente cuando el sol se hubiera acostado. Un día los negros empezaron a tener miedo de salir a la calle por la noche porque estaba llena de blancos...


Igual de cotizado estaba el sol en la playa de Maspalomas: fue imposible aparcar. Así que allá a lo lejos y un poco más aún, donde se veían coches micromachine, dejamos el nuestro. Pero la masificación de bañistas en esta tierra se compensa con los precios. Es increíble que un café sea = a 0.90 céntimos cuando en esta vida ya nada cuesta cero coma algo sino algo coma mucho. El supermercado local, el del pequeño dinosaurio, Hiperdino, lo manifiesta en su publicidad: "¡Ño, qué precios!" Gracias a ellos pudimos llenar el maletero con todos los ingredientes necesarios para la barbacoa de la noche. Chuletas, alitas de pollo, pinchos morunos, etc.
Después de tirarnos por las dunas haciendo la croquetas y salir totalmente empanadas (siguen apareciendo granos de arena por la habitación) pasó lo que ocurre tan a menudo. ¡Qué desgraciaos! Nos robaron el bolso y con él, el tiempo y el buen rollo. Ahí empezó un largo proceso de anulación de tarjetas, de intentos imposibles de dar de baja el teléfono y de denuncia en la comisaría (uno de cuyos policías no dejó pasar la oportunidad de ligar con
mi morenaza anfiotriona).

Sin embargo el camping nocturno cerca del mar no se canceló porque nos dejaron una copia de las llaves del coche (el coche también, claro). Esa noche hubo luna llena gracias a la cual (dicen que ayuda) tuve que llenar mi mochila de tampax (precisamente esa noche de acampada libre, ggggggggrrrrrrrrrrrrrrrrrr). Y después de cenar, jugar al Partini, hablar de aborígenes (entre nosotros había uno, comprobado genéticamente) y beber Ronmiel (por el que he perdido la cabeza), nos fuimos a dormir. A mí me tocó con otros 4 en una tienda de tres. Bueno, en realidad éramos 5 más ¡UNA GARRAPATA! El parásito que agarrado a la oreja de su presa roncó toda la noche (aunque todos coinciden en que que fui yo), murió bajo la acción de dos instrumentos que teníamos a mano: un cigarro y una llave semioxidada.

video

Y colorín colorado (colorados los hombros por falta de crema protectora) este viaje se ha acabado.


(Gracias por todo, ninfa plateada).