viernes, 29 de enero de 2010

Dos

Es un poco masoca esto de haber activado mi propia cuenta atrás. Además, el número dos da mucho yu yu... ¡Y dolor de espalda! Bueno, de las punzadas en las lumbares no tiene la culpa el número sino los nervios que no hacen más que aumentar. Y ahora se suma la pesadilla del empaquetado y del clásico dilema: ¿qué me hace ilusión llevarme y qué necesito realmente?
Nunca creí que hacer una maleta llevase a la lucha eterna: los sentimientos frente a la razón.

jueves, 28 de enero de 2010

Tres



Mientras disfrutábamos del escalope con patatas (como estábamos en el alemán de la Rue Stevin, comíamos un schnitzel) hablábamos de lo rápido que se envejece aquí. Yo vuelvo con el pelo lleno de canas. Los hay con buenas entradas y nuevas arruguillas en la cara. Y eso pasa porque todo se vive muy intensamente. Lo confirmo ahora mientras hago algún collage de recuerdo. Es imposible resumir tanto en tan poco.

miércoles, 27 de enero de 2010

Cuatro



Ha llegado la biblioteca móvil a Flagey. Está destinada a jóvenes y niños, pero el único usuario presente hoy tenía miedo de subir a la camioneta. (Lógico. Esa misma furgo, sin monigotes de colores y con los cristales ahumados, es el prototipo de coche vacío de libros y lleno de intenciones malvadas.) Así que su padre, que desde que llegó a Bélgica le fríeron con la cultura del cómic y acabó cayendo en el vicio, se ha acercado para leerle los títulos en voz alta al chavalín que escuchaba desde fuera apretando la mano de su madre. *


*Los parentescos son pura conjetura. El resto del párrafo, también.

martes, 26 de enero de 2010

Cinco

Hoy en día, hasta el servicio de recogida de trastos envía mensajes al móvil para confirmar que pasan por casa a llevarse el sofá. Y firman: Brux-Prop (Limpieza Bruselas). ¡Qué modernos! ¡Qué eficientes!

El problema es que como arreglaron el ascensor y lo estrecharon unos centrímetros, ahora no todo lo que sube, baja. Nos hemos encontrado con que el mueble que subió a casa perfectamente encajado hace año y medio, ahora se quedaba fuera. Después de meterlo a presión con todas nuestras fuerzas, y comprobar que la puerta del ascensor no cerraba, he saltado para colarme en el único agujero que había libre. Así, para deshacer el trabajo hecho (cntrl + Z), una persona empujaba desde dentro y la otra tiraba. Después, con muchas risas y un poco de flaqueza, hemos tenido que buscar refuerzos para bajarlo por las escaleras a la calle donde por fín reposa.

Y esto de las mudanzas y empezar a pensar en casa nueva me ha recordado una foto que hice en Madrid:
Era una iniciativa de Nestlé en la que sorteaba un piso. Pero llego demasiado tarde. Además, para participar había que comer 54 helados en cinco minutos. Está difícil la cosa.

lunes, 25 de enero de 2010

Seis

Si Gomaespuma siguiera en M80 de 7 a 10, habría invitado a su comentarista cinematográfica estrella, Cándida Villar, para hablar de Invictus. Ella habría dicho: Sus voy a contá hoy un peliculón que sen titula Invitus. ¡Ay que vé qué película! ¡Qué pedazo de artisas! ¡Qué bien que trabajan! Todos, ¿eh? Los blancos y los negros. Porque es una historia del apartei que había allí en África de cuando Mandela. Antonces vemos un poco de acción de deportes de rusbis y un poco amor cuando la novia del capitán de la seleción, que es el Má Deimon, va a vele a la noche. Pero él dice, "lo siento muso pero yo me tengo que dormir que me tengo que consentrá pal partido". Porque hay una copa que tienen que ganá. Y también hay poesía. Pero é una pena porque el Clin Isbu, que es mi galán favorito, resulta de que no sale en toda la pilícula. Que estaba de diretor. Y el Morgan Friman, qué papelón que hace. Y no le cuento má. É preciosa. Vayan a vela. É divina.

domingo, 24 de enero de 2010

Siete

El Café Kafka no está en la Rue de la Vierge Noire número 6, pero ahí envié a mis invitados a mi fiesta de despedida así que la confusión fue la primera sorpresa en la noche de ayer. Hubo otra pega: olvidaron reservar las mesas que pedí, pero solo había un chico para atender a todo el bar así que, comprensión y paciencia.
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¿Y qué más? Un montón de detalles que sentí como galardones tras haber hecho algo bien. Una foto de un viaje a Mons con una diosa. Je Dis Aime, un CD de una persona que es una sorpresa en sí. Un libro llamado Souvenirs de Bruxelles lleno de frases emotivas y cachondas. Una mermelada casera de fresabrosísima. Y un paquete que incluía el vaso de mi cerveza favorita (Duvel), una Moleskine para mi próxima aventura y un beso muy rico.

Y descubrí varias cosas:
Que no se puede hablar con mucha gente en poco tiempo.
Que el 70% de la población prefiere el chocolate con leche y no el negro que compré con 48% mínimo de cacao.
Que si quiero hacer fotos tengo que sacar la cámara del bolso.
Que un abrazo da mucha más energía que un plato de migas extremeñas.

Luego, al llegar a casa abrí una galleta china (que compramos en la semana asiática del Aldi) y me contó que mi destino sería excepcional. No sé qué será, será, pero con que mi futuro se parezca una pizca a mi etapa en esta ciudad… ¡VIVA CHINA!

sábado, 23 de enero de 2010

Ocho

Es la segunda vez que voy a un spa y es la segunda vez que siento culpabilidad por derroche de agua especialmente por las duchas que hay que darse entre sauna y sauna. Además, probamos prácticamente todas: la africana, con una escultura de una mujer negra de collar inmenso que me quise llevar; la Black Forest, hecha con bambú; la Herbal, a… ¡70ºC!; la que apodamos infernal, la Finlandesa, cuya temperatura ascendía a 95°C; y los baños romanos inundados de vapor mentolado que le daba a la habitación un aire mágico, misterioso y muy agradable. A la sauna Terracotta no nos permitían pasar por estar reservada a personas con bañador y, una vez descubres la tontería que hizo Eva al morder la manzana, prefieres no renunciar a tu condición de nudista.

Entre todos los jacuzzi, nuestro favorito estaba en la zona Aquarious. Una mitad de la piscina salía al aire libre. Y tenía espuma. Y luces. Y en él nos quedamos cual raviolis cociéndose en agua a punto de ebullición hasta las doce de la noche.

Tras relajarnos (aún más) en los colchones de agua en una zona llamada Machu Pichu, el email con la propuesta de venir a estas termas en Grimbergen con el subjetc picarón Do you like it hot? me pareció el mejor plan del mundo. Este entorno muy hot, con buen olor, plagado de mensajes tipo El silencio es oro, me hizo sentir super woman al capacitarme a salir desnuda al jardín a 6ºC sin pasar nada de frío. También me dejó la piel más limpia y suave que haya tenido jamás. Y es en ese momento cuando la culpabilidad se desvanece y se pierde entre el vapor del hammám.

viernes, 22 de enero de 2010

Nueve

Poner a tiempo libre, buena cara no resulta tan fácil ni tan obvio llevarlo a cabo. Pero se intenta.

El domingo por la mañana, me uní al taller de tortelinis con el chef belga Carlo de Pascale en Mmmmh!

Al terminar, me llevé en una cajita mis tesoros de carne elaborados por la veintena de asistentes. Esto quiere decir que cada tortelini podría haber sido toqueteado por unas ocho manos. La pena es que hasta tres días después no los pude cocinar, por lo que la pasta fresca pasó a tener el aspecto de pescado crudo apelmazado de dureza diez diamante.

Por la tarde tocaba ajedrez. Mi profe flamenco me enseñó cómo jugar con cabeza, estudiando absolutamente todas las posibilidades existentes antes de mover cada ficha. De repente me despisté mirando por la ventana del Lava cuando mi instructor me hizo una pregunta. Me quedé bloqueada y me pareció estar en clase de matemáticas y la Puri, a punto de lanzarme la tiza desde los cinco metros que separaban mi pupitre de la pizarra.

Acabamos la partida saliendo vencedoras las blancas, mi ejército. Pero fue gracias a haber seguido consejos-órdenes del contrincante.


Anoche estuvimos pintando cerámica en C.ramic y descubrí que a veces el placer puede volverse en contra nuestra. A las diez y media de la noche yo no podía más. Mis ojos estaban rojos, mi pincel (si es que anteriormente lo hizo) dejó de responder, y el pájaro loco que copié me reprochaba haberle hecho tan feo, tan azul, tan raro y tan insulso. Yo te quiero tal y como eres, con tus defectos e imperfecciones, le calmé.
Él me sorprendió gritando: ¡Y yo quiero ser un niño de verdad!

jueves, 21 de enero de 2010

Diez



Cosas de la vida (y de descuido de fachadas), al pasar bajo esta placa, se me ha caído encima el trozo de pintura que falta. He mirado para arriba y, con el ojo derecho guiñado, he dicho: Espagne / Spanje, tranquilidad, que aún me quedan aquí diez días de aprovechamiento y disfrute antes de volver a mi tierra de origen.

Empieza la cuenta atrás.

miércoles, 20 de enero de 2010

Verdades ocultas y final feliz

Ha llegado el momento de darme de baja de muchos sitios. En primer lugar, del gimnasio.

He tomado la decisión esta tarde cuando he ido a montar en bici estática (mi máquina preferida porque en ella puedo leer, ver TV Brussel, escuchar música, charlar con mi compañero/a de al lado o combinar varias tareas).

En el vestuario, como novedad, habían pegado el siguiente cartel:
Es decir, la chica rubia, con maquillaje impecable y sin cara de agotamiento, me señala, y lanza una pregunta que ella misma responde: ¿Cuáles son sus buenos propósitos para el 2010? ¡Perder hasta dos kilos por semana!

¿Hasta cuándo? ¿Indefinidamente? ¿Hasta hacerme desaparecer? Aquí pretenden... ¿borrarme del mapa? ¡Acabar conmigo! Así es. Lo he comprobado al llegar a casa. Para analizar la imagen he hecho lo que con un texto sería leer entre líneas; la he invertido. Y he descubierto la verdad oculta del anuncio. La misma mujer convertida en un monstruo apuntándome con mirada fija y sonrisa maligna.
Mi propósito, señorita, es desapuntarme de ahí ipso facto: bici con ruedas y aire fresco.

martes, 19 de enero de 2010

Más belgadas

Nada de "abrir la mente y mirar siempre al frente". Abrir los ojos y mirar a los lados para poder ver los escaparates de Bruselas. Los hay, desde los más cutres, que, aunque sigan en pie, parecen ser la presentación de un establecimiento que quedó obsoleto en los años cincuenta, hasta los más sofisticados y creativos, que además son renovados con frecuencia.
Luego están los productos en sí. Como el que muestro a continuación, de una tienda de la Rue de la Paix, que bien merece una foto... y un comprador.
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lunes, 18 de enero de 2010

Así somos y así nos va

Ocho y cuarto, siete y cuarto de la mañana en Canarias. La actualidad matinal me llena de escalofríos.

Yo, que iba a escribir cómo acabé el año 2009 (en una estación de Andorra, buscando a contrarreloj, con doce uvas en la mano, un lugar donde comérnoslas ya que el Habana Club, ajeno a la celebración de la Puerta del Sol de Madrid, no abría hasta tres minutos después de medianoche).

Yo, que iba a contar mis inicios del 2010 (encontrándonos, a varios grados bajo cero, a un grupo de franceses en gayumbos, prenda que unos escoceses nos demostraron innecesaria: para ellos un kilt y calcetín alto es suficiente para celebrar el año nuevo).

Yo sintonizo la radio para escuchar música cuando la cadena da paso a titulares. Varias explosiones y disparos se registraron hoy en una zona de Kabul en un ataque talibán. En Haití, los brotes de violencia frenan el reparto de ayuda. Intercalados de declaraciones de Médicos Sin Fronteras de ambos puntos. Jamás había visto una situación como esta. (...) Estamos atendiendo a personas con patologías brutales.

Efecto fulminante. Como si nunca hubiera escuchado nada igual, y sin necesidad de imágenes, un frío helador recorre mi columna vertebral, me revuelve el estómago, y paraliza mis pies.

Me quedo pensando en este mundo que cuando no se tambalea por sí solo, lo hacemos estallar. Pienso en el desequilibrio mental. En la locura en la que todos participamos. Todos estamos un poco locos, algunos no lo suficiente y muchos, demasiado.

Miro los doce meses de este año que acaba de empezar e, impaciente, imagino cómo se va a ir completando mi agenda, qué me/nos depara y qué traerán los informativos. Intento adivinar si se me va a atragantar el café mañana después de escuchar el saludo a las Ocho en punto, siete en punto en las Islas Canarias.