viernes, 29 de agosto de 2008

¿Sabías que...?

¿Sabías que en Croacia se inventó la kravata (corbata, claro)?
¿Que el inventor del sistema eléctrico que hoy en día disfrutamos era serbio y se llamaba Nikola Tesla (Никола Тесла)?

¿Sabías que el Rakia es una bebida bálcanica que al pasar por tu garganta se convierte en volcánica por los 60% de alcohol que posee? ¿Que suele ser casera y en ocasiones guardada en botellas de agua (voda)? ¿Sabías que sin saber lo anterior dí un trago abrasador?
¿Sabías que Bob Esponja vive en la cima de la catedral de un lugar llamado Novi Sad?
Yo no lo sabía.

jueves, 28 de agosto de 2008

¡VIVA ZAGREB!

He conocido Serbia y me voy a Croacia en tren. Primero he subido la maleta y he pensado: ahora como en las pelis el tren sale con ella dentro y sin mí. No ha sido así. También he pensado que en el tren dormiría mejor que en el autobús. Tampoco ha sido así. Me han despertado primero para pedirme el ticket. Algo lógico y con lo que contaba. Pero lo han hecho dos veces. Luego han pasado a comprobar que no llevábamos productos de contrabando: ¿Llevan alcohol? ¿En la maleta o en la sangre? ¿Tabaco? No. ¿Porno? ¿Por? No. Y por último han supervisado (supervisión = capacidad propia de superhéroes de ver a través de la mochila) los pasaportes a los que han puesto un sello. Ha habido otros dos controles más... En fin. La verdad es que esto y el hecho de tener que cambiar dinero y olvidarte de los euros te hace sentir que estás en otro país. Da la sensación de que estás viajando. (En la Unión Europea eso ha desaparecido). Por otro lado hay cosas que cada vez son más parecidas en todas partes. Tanto a Belgrado como a Zagreb ha llegado el dueño del grupo Inditex (Zara y compañía), culpable de que las avenidas de muchísimas capitales del mundo tengan escaparates idénticos restando así la particularidad de esas ciudades y acabando con el comercio local.

Me quito esos pensamientos. Sigo totalmente desvelada. Pasan los minutos. Miro por la ventana. Vuelvo a mirar y por fin: ¡ZAGREB!

(Muy fuerte: mientras transcribo este texto de mi cuadernillo de viaje, en Telemadrid ponen una de James Bond. Y en este mismísimo momento el Agente 007 está cruzando en tren ¡de Belgrado a Zagreb! Temerosa coincidencia...)

Segundo día en Belgrado

Es mi segundo día en Belgrado. Hemos visitado la fortaleza de Kalemegdan desde donde se ve… ¡¡El Amazonas!! No, pero casi. Es el Danubio devorando a otro río casi tan grande como él, el Šabac. Entre medias hay una isla en la que vive una especie de ave única en el mundo. He ido a nado con mi cazamariposas (por lo visto es un pájaro pequeño) y alguna que otra trampa casera. Al llegar a la otra orilla me he puesto a explorar como loca. Mi ambición era traerme a España una pareja que procreara. Pero soy nueva en el tema (en el tema de la caza y la procreación) y no he tenido éxito.
Después de todo un día bajo el calorazo, la noche nos ha llevado a barco con música buenísima. Y más tarde de camino a casa, hemos comprado algo obligado si vas a los Balcanes: burek (algo parecido a la empanada rellena de queso o carne bastante grasienta) y yogurt para beber. Nos lo hemos llevado a un parque y nos lo hemos comido sentados en un banco. Para mí ver césped va unido a sentarme en él. Y no es que esté prohibido pero sentarse en el suelo no es para nada un hábito en estos territorios. Ello quedaría constatado al mirarme raro cuando en Croacia volví a intentarlo sentándome en un jardín que me llamaba. Pequeños detalles o manías de cada uno, supongo.
En ese parque, respirando plantas aromáticas, nos hemos muerto de risa y así de muertos hemos subido al paraíso. Los chicos de detrás han querido unirse y se han puesto a cantar Knock knock knocking on heaven´s door.

Beer Fest

Son las 20 horas. Por fín ha refrescado un poco en la capital serbia (el termómetro ha bajado a 30º C). Desde el centro de Belgrado parten autobuses a reventar en los que para entrar hay que encajarse cual ficha de tetris. Mientras en los altavoces suena Radio Danubius FM, gotitas de sudor caen por nuestras cabezas. Cabezas cuyo único pensamiento es llegar al Beer Fest a degustar una merecida cerveza. Una o unas cuantas de las 40 marcas diferentes que se ofrecen: Lav representada por un león o Jelen, entre otras.
El Beer Fest, Festival de la Cerveza de Belgrado http://www.belgradebeerfest.com/ , reunió durante cuatro días (20-24 agosto) a cientos de miles de personas, la gran mayoría procedentes de los países de la Ex-Yugoslavia. La unión de la cerveza y la música en directo es un pretexto para atraer a una población que un día compartió la misma nacionalidad.
En esta sexta edición por el escenario pasaron grupos de Bosnia & Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Hungría, Montenegro y por supuesto, de la anfitriona Serbia. Algunos de ellos son grupos tradicionales cuyas canciones son tarareadas por todos (ahí se nota quien es forastero) como es el caso de Galija. Y otros de más reciente aparición. Auténticos booms de reconocimiento internacional como Block Out. El instrumento balcánico por excelencia, la trompeta, no faltaba aunque en ocasiones fuera con calzador, pero siempre consiguiendo un efecto inmediato: que los pies no se quedaran quietos.
Este año la organización, The Belgrade Cultural Network Music and Mono instaló el evento en un recinto abierto llamado Ušće en la zona más moderna de la ciudad, Novi Beograd. Hasta ahora se había celebrado en un parque flanqueado por el inmenso Danubio, la fortaleza de la ciudad y el zoo. Pero se vieron obligados a trasladarlo debido al creciente número de asistentes. Y quizás empujados también por un desagradable y casi inexplicable suceso al caer un chico en la jaula del oso…
Así, el Beer Fest se ha convertido en un acontecimiento anual obligado. Para Dine, que viene de Sabac, es todo un orgullo invitarme a una cerveza Češco de su ciudad natal mientras me cuenta: Por culpa de estúpidos políticos y una situación economica degradada por las guerras (el último bombardeo a Belgrado ocurrió en el recientísimo 1999) no hemos podido disfrutar de ningún tipo de festival como ocurre rn otros países. Y añade, Me gustaría borrar la imagen que difunde la tv de que Serbia es insegura. Quiero que la gente venga y vea lo maravilloso que es nuestro país. Para mí es muy difícil salir. Es muy complicado conseguir un visado. Me habla de la existencia de una página web http://www.backpackers.org.yu/ que motiva al mundo entero a visitar los Balcanes.
Brindamos la segunda ronda deseándonos larga vida, živeli y salud, u zdravlje. Y... ¿Te apuntas el próximo año? No lo dudes.

martes, 26 de agosto de 2008

¡VIVA BELGRADO!

La ciudad de Belgrado (Beograd) me recibe en cirílico y en cirílico me despedirá.
Desde que se me cumplió el deseo de venir a la Península Balcánica no he parado de mirar el mapa y marcar lugares con el rotulador rojo. Por fin me siento dentro de ese mapa y me imagino que un rotulador baja del cielo y está a punto de aplastarme.
Mi primera impresión es que Belgrado es a Kusturica como Madrid a Santiago Segura. A esa insostenible conclusión llego tras hablar con un amigo que como tantos otros serbios, croatas o bosnios ha visto reflejada su cultura en Torrente.
Se hace de noche. Hace muchísimo calor. Por suerte las calles están llenas de fuentes. Aunque no será el agua la que más nos refresque. Será la cerveza y será en el Festival de la Cerveza.

Escrito el dia 5 de agosto

11h. Aterrizo en Madrid desde Bruselas.
13.40h. Tengo cita para renovar mi DNI. Mi foto no es válida así que voy a hacerme una nueva. La tienda está llena de ideas para convertir tu foto en materia prima de... un calendario, por ejemplo. O un reloj. Un reloj donde plantar tu careto y clavar las manillas en tu nariz. O una camiseta con foto y mensaje. O llaveros, chapas y hasta las cortinas del salón. Llega un momento en que me canso de asimilar todas esas impresionantes ideas y aún no me toca. Hay bastante gente en la cola con cara arrugada y gris por no poder estar en la playa. Entonces aparece la típica persona pesada que quiere comenzar una conversación y lo hace soltándome la frase trillada: El que espera desespera. Y yo respondo: La paciencia es la madre de la ciencia y es mi turno así que, disfrute usted de su desesperación.
15h. Acabo las gestiones y, después de una excelente comida familiar, voy al Pantano. Es un lugar en la provincia de Segovia donde lo que fueron arenas movedizas y piedras del sendero se ha convertido en un auténtico camino por el que cada vez llegan más y más coches. Quiero mantener su exlusividad y evitar que se difunda su existencia así que no pienso facilitar sus coordenadas.
20h. Llego al Pantano.
21h.Me subo a una colina por encima incluso de los buitres leonados que planean en círculos (seguramente estén pensando en lo rica que estoy). Al mismo tiempo un pájaro carpintero está erre que erre picoteando un árbol y un venenoso alacrán pretende camuflarse en el suelo. Vamos, sal chavalote, que te he visto.
21.30h. Escalo unas rocas para encontrar cobertura del móvil y veo que mi teléfono está agotado de buscarla. Se hace el bizco y hasta echa espuma ficticia por las ranuras de su esqueleto de plástico. Abandona la operación. Me dice: Es imposible. Y añade: Descansa y olvídate unos días de mí.

22h. Se ha hecho de noche y sigo en las rocas. Hoy hay lluvia de estrellas pero no veo ninguna. Las siento pasar por detrás de mí. Por fin he conseguido girar mi cabeza fugazmente. Nada.
24h. Estoy en la cama. No tengo estrella fugaz, es decir, no tengo deseo gratis. Por si acaso voy a pensar con todas mis fuerzas en algo que quiero de verdad. Quiero... deseo... No sé... ¡¡¡UNA VISITA A LOS BALCANES!!!