jueves, 5 de noviembre de 2009

Una noche a sangre fría

A veces los sueños pueden parecer realidad o películas basadas en sueños basados en hechos reales. He aquí mi nochecita.
Me encuentro con mi padre en una isla Canaria (no se especifica cuál) huyendo de maleantes. Tengo mucho miedo pero una parte de mí sabe que es solo un sueño; eso me ayuda a tranquilizarme. Nos escondemos en una casa enorme abandonada con madera crujiente como crispis. Está llena de gente. Es muy agobiante porque aunque dicen que no nos van a delatar es imposible confiar en tantos ojos (y tantas bocas que pueden irse de la lengua).
No sé cómo ni por qué, salimos de ahí y seguimos deambulando por el campo donde nos cargamos a dos tipos. Dos hombres malos pero que muy malos. Son forasteros e iban armados.
Tenemos más enfrentamientos y huímos para refugiarnos en un lejano lugar y para cambiar de vida radicalmente. Emprendemos el camino para pararnos... dos horas después: ¿¿Ya?? ¿No nos vamos más lejos?
Llegamos a otra isla muy rocosa (sin pasar ni por encima ni por debajo del agua) donde tenemos una casita al lado de la carretera, algo que no me gusta un pelo. Tiene dos pisos y es moderna y acogedora. Así que, padre e hija, con varias muertes a nuestras espaldas, empezamos una nueva vida. Sin embargo, al llegar he visto en el pueblo demasiadas caras conocidas y me parece que nuestro refugio es una cutrez de escondite.
Supongo que hoy soñaré la segunda parte. Fijo que nos descubren.
(Me da miedo: esta noche no duermo).

4 comentarios:

duluoz dijo...

pues el mismo tiempo que hace que yo tampoco te leía.
besos!

ninfajade dijo...

¡Tanto tiempo sin metermete en tu blog y resulta que me meto para leer que sueñas que estás en una isla canaria matando gente!...
"PORQUE LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON"

Lna dijo...

Ja, ja, ja. Pero por si no lo son, cierra con doble cerrojo la puerta. ¡Sí que sé en qué isla vives tú!

Anux dijo...

Eso de "cierra con doble cerrojo" es un buen consejo para los demás, no? Porque tú... poca puerta puedes cerrar!!
En cualquier caso... ay qué ganas de desayunar contigo, Puñaoo!!!