miércoles, 25 de junio de 2008

Entretenimientos laborales

De nuevo, cosas absurdas a las que me dedico muy a menudo. Más bien, las que me hacen dedicar mi tiempo y atención. ¿Ejemplos? Hoy puedo comentar tres que bajo el sol, frente al precioso lago del parque junto al Museo de Ciencias Naturales al lado del Parlamento Europeo, aplastando las margaritas (me quiere, sí me quiere, me quiere solo un poco, me quieren, ¿me quieres?) detrás del sauce llorica y envuelta por los gritos de los niños, chillidos de niñas y aletazos de patos submarinistas, lo he escrito.
Número uno
Se trata de ese momento en que abro el fuera mirada (outlook) y me tiro la mañana (y la mañana quedó preñada) borrando spam que lleva por título: "Sé el más macho", "Déjala boquiabierta", "Ríe el último; reirás mejor", "Pezqueñines no, gracias", etc. Son mails que hay que eliminar porque en principio no tienen interés estrictamete laboral. Aunque hay quienes los archivan por si acaso. No diré nombres porque se dice la necesidad, no el necesitador.
Número dos
Sin salir del ordenador masculino o computadora femenina, hay que seguir googleando para buscar hotel para un periodista que quiere cubrir el partido de España-Rusia en Viena. Lógicamente en los hoteles está reservado hasta el ropero. Sólo quedan habitaciones en los más lujosos. Pero, pienso, total, lo paga la tele. Así que me convierto en agente de viajes y comienzo la búsqueda sin escatimar en gastos. Me emociono demasiado y voy añadiendo pijadas hasta que por fin llamo al interesado: Ya tengo alojamiento para ti. Una cama doble con forma de portería simple. Una colcha llena de balones de fútbol de gomaespuma y un Manolo el del Bombo que vendrá a tocártelo de vez en cuando.
Y tres. Ocurre últimamente cuando cojo el teléfono. Puesto que el francés ha adelantado posiciones con respecto al inglés (en cuanto a esfuerzo mental reservado para tal idioma), yo digo, bonjour. Al otro lado de la línea preguntan: ¿habla usted inglés? Y yo: oui, digo, yes. Me cuesta tremendamente arrancar pero una vez superada la conversación me despediré en franchute o daré las gracias en español por lo que a la siguiente llamada pondré voz electrónica: "Todas nuestras líneas están ocupadas" o "Soy el contestador automático. Deje su mensaje después de oir el píiiiiiiii en el idioma que le salga del... de los... de la... píiiiiiiii".

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Genial!!!!! ¡Pero cómo escribes, hija!!!!!

Oye, q el francés haya adelantado al inglés (al margen de los tragos al tlf), es muy buena señal, no?? Ese era uno de los objetivos del viaje, cierto???

Sigue disfrutando!

amantaní dijo...

me encanta tu blog.
te acabarás convirtirtiendo en una gran escritora!
muchos besos desde el humeante asfalto madrileño...